Y si te digo que no respiro,
que ya no beso,
que ni siquiera rio.
Si te digo que las palabras llegan vacias a mi oido,
que mi mirada queda prendada de este tormentoso ruido,
que ni siquiera en este instante vivo.
Que tu pequeño reflejo se esconde en cada oscuro sitio.
¿Y si te dijera y no me creyeras?
¿Y si ni siquiera te lo digo?
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